Una vez más
nuestro país se suma a las celebraciones mundiales del “Día Internacional de
las mujeres”. Habrá floridos mensajes alusivos en los medios de comunicación y
correrán por las redes sociales las felicitaciones y los mensajes de
motivación. Costa Rica además alzará al mundo su rostro satisfecho, pues al
llevar a una mujer a la presidencia se ha dado el mensaje, como dijo por ahí un
columnista obnubilado, de que “hemos dejado atrás el machismo”. (Por Seidy Salas Víquez)
Y
celebraremos el 8 de marzo, olvidando que en los escasos 67 días que lleva este
año, ya 6 mujeres han muerto a manos de sus compañeros. Una cifra espeluznate
para el mismo país que el año pasado vio cometerse 39 femicidios. De nada valen
las medidas cautelares. El marido no entiende, no acepta, no reconoce que “su”
mujer le haya dicho NO.
Celebraremos
el 8 de mayo, olvidando que hace apenas 3 días un tribunal de Casación anuló
una condena por violación, alegando que la víctima no había sido consistente en
sus declaraciones, pues había omitido decir que antes de los hechos había
estado bailando con quien después la agredió. El galán no entiende, no acepta,
no reconoce que la muchacha con la que estuvo bailando le haya dicho NO. Lo
peor de todo, sin embargo, es que una instancia del poder judicial tampoco lo
reconozca.
¿Qué vamos a
celebrar en Costa Rica si la Sala Cuarta no reconoce que los insultos son
formas de violencia? ¿Qué vamos a celebrar si cada año miles niñas menores de
13 años resultan embarazadas producto de violaciones?
En la pasada
campaña electoral, la seguridad fue un tema recurrente. Mano dura, mano
inteligente, más cárceles, más policías… La seguridad de la ciudadanía en el
centro del debate ¿pero y la seguridad de las ciudadanas? Nadie habló de la
violencia doméstica dentro de su agenda de seguridad, ni siquiera nuestra
flamante presidenta electa.
Y podemos
acceder a cargos públicos, pero somos cada vez más prisioneras y estamos cada
vez más solas.Solas frente a una
legislación poco efectiva para protegernos, solas frente a cortes y juzgados
que se mueven por otros intereses, solas frente a tantos hombres (y mujeres)
que piensan que lo nos sucede es nuestra responsabilidad.
Y hay otra
dimensión de la violencia que desde hace muchos días me preocupa. Otro tipo de
violencia muy profunda que pasa por los cuerpos y las almas de muchas, de demasiadas
mujeres en Costa Rica. Tan solo el año pasado, la prensa dio cuenta de 6 casos
en que una mujer, principalmente una mujer joven, acabó con la vida de su
propio hijo o su propia hija que acaba de nacer. En lo que vamos de este año,
ya hay un caso que se investiga por la misma razón. Cuánta soledad, cuanta
desesperación, cuánto dolor en la vida de esa mujer para que no encontrara otra
salida a ese embarazo no deseado ¿cuántos de ellos producto de la violencia?
Amí por favor, no me envíen ningún mensajito
de felicidades. Las mujeres en Costa Rica tenemos más preocupaciones que
motivos para celebrar.